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        Muchos se preguntarán que tiene que ver Ricla con la ciudad de La Habana. La respuesta es bastante curiosa a la vez que significativa. Ricla está presente en la Habana por una calle que lleva su nombre «Calle de Ricla»

    A través de D. José Manuel Lausín Velilla -Coordinador General de la Cooperación Española en Cuba- nos ha llegado el motivo por el que esta calle recibe dicho nombre: Un Conde de Ricla fue el 71 º Gobernador de Cuba.

    Ambrosio Funes de Villapando.

    Abarca de Bolea, Conde de Ricla, Señor de las Baronías del valle de la Solana y Murillo de Tou, de los Castillos de Arrafona y Santía, del honor de Tornos y sus agregados, de la villas de Agüero y Alcalá de Gurrea, Grande de España, Gentil Hombre de Cámara de su majestad, Caballero de la distinguida Orden de San Genaro, Comendador de Reina en la Orden de Santiago, Teniente General de los Reales Ejércitos, Gobernador, Capitán General del Ejército y Principado de Cataluña y presidente de la Real Audiencia.

    Hijo segundo de los Condes de Atarés y primo hermano del célebre Conde de Aranda. Nació en Zaragoza el 23 de noviembre de 1.720, siguió desde su primera juventud la carrera de las armas sentando plaza de cadete en el regimiento de Guardias Españolas en 1.739.

    A los 17 años se le promovió a Capitán del regimiento de infantería Soria -según los historiadores más por el favor que se les facilitaba entonces a los hijos de los grandes que a sus primeros merecimientos de conseguirlos. Otros títulos militares obtenidos en su juventud fueron coronel del regimiento de infantería Granada, Brigadier de infantería, Mariscal de Campo en 1.747. Fue elevado a la categoría de General a los 27 años de edad.

    En 1.748 contrajo matrimonio con su prima la Condesa de Ricla y Marquesa de Camarasa Dª Leonor Gómez de los Cobos, Luna, Zúñiga y Sarmiento que aunque llevase a su joven esposo cerca de veinte años, conservando su hermosura y era señora de gran caudal e influencia. Este enlace con una grande de primera clase acabó de abrirle las puertas del favor a su marido facilitándole la llave de Gentil Hombre de Cámara con ejercicio, que era entonces una de las recompensas más altas y deseadas.

    En 1.751 fue nombrado gobernador de la plaza de Jaca, en 1.753 de Zamora, en 1.756 fue designado al mando  político y militar de Cartagena. En todos estos destinos correspondió el Conde de Ricla hasta donde sus fuerzas se lo permitieron a lo mucho que se le había favorecido en su carrera. Activo y vigilante no descuidó nunca ni los más sencillos deberes de buen gobernador de plaza ni permitió que faltara a ellos ninguno de sus subalternos, ni dirigió pliego de alguna importancia al ministerio que no fuese escrito por su propia mano.

    Al pesar del celo en el servicio, el Conde de Ricla, empleado casi siempre fuera de la corte, no obtuvo ninguna gracia de manos de Fernando VI durante los trece años de reinado de éste. Si volvieron a soplar para él brisas de  favor con Carlos III. El 22 de julio de 1.760 fue el  primer español que recibió nombramiento para representar a su país en la Corte de Rusia como su ministro plenipotenciario. Hasta entonces no se había comprendido la necesidad de aliarse y entrar en tratos  políticos con una potencia tan distante que empezaba ya a figurar entre las más poderosas de Europa. Más el Conde de Ricla prefirió desempeñar en la guerra que se avecinaba con la Gran Bretaña y Portugal las funciones de su alto grado militar a las tareas diplomáticas en una corte oscura y poco conocida en el mundo culto. Renunció a aquel cargo y aceptó el de una división del ejército que a las órdenes del Marqués de Sarriá invadió Portugal en 1.762. Púsose en camino con su esposa y servidumbre para dejarla en Ciudad Rodrigo pero al pasar por Valladolid cayó enferma la Condesa y murió allí a los 61 años de edad.

Ataque de los ingleses al Morro (1.762)    Poco después de terminada aquella campaña y de diseminado a principios de 1.763 el ejército invasor, regresó a Madrid donde se le agració con la llave de gentil hombre de Cámara con ejercicio en propiedad. Pero el 25 de marzo con el título de comisión extraordinaria recibió la de tomar posesión de la plaza de La Habana y del territorio de la isla de Cuba que debían los ingleses restituir a España con arreglo a lo convenido en la Paz General de Versalles. A esta comisión estaban anexos el mando superior de aquella gran Antilla, la reorganización política y militar del país y la dirección de las fortificaciones que habían de levantar alrededor de la capital para que no volvieran a perderse en otra guerra.

    Embarcóse en  el Conde de Cádiz, con 2.000 hombres del regimiento de Córdoba, ingenieros y recursos y facultades que ningún general había tenido antes ni en aquella Antilla ni en América, en una escuadra de 4 navíos de guerra y algunos buques de transporte. El 6 de julio llegó al puerto de La Habana, tomando tranquila posesión de la plaza evacuada entonces por los ingleses.

    Organizó su guarnición y su servicio, levantó las nuevas fortalezas del Morro, de la Cabaña y de Atarés así denominada en honor a su hermano mayor el Conde de Atarés. Estableció la intendencia y dio a todas las cosas del país la misma forma que han conservado hasta hace unos atrás. Reorganizó las tropas y las milicias y en un solo bienio puso de manifiesto la cualidad que más le distinguía, - una actividad extraordinaria-.

    Ansiado de regresar a España después de terminada la comisión, entregó el mando el 26 de junio de 1.765 al Mariscal de Campo D. Diego Manrique, que murió de vómito negro el 13 de julio. Tras esta desgracia el Ayuntamiento y todas las personas más relevantes se empeñaron en que el Conde se quedara -todavía permanecía en La Habana a la espera del buque que debía llevarlo a Cádiz- pero no lo lograron. Y en España es nombrado Virrey y Capitán General de Navarra y en 1.767 se traslada al mando superior de Cataluña. Posteriormente fue designado Capitán General de los Ejércitos y obtuvo la cruz de San Genaro de Nápoles y la de Carlos III.

    El 4 de febrero de 1.777 fue elevado al ministerio de Guerra, cuyo alto cargo desempeñó con su acostumbrada actividad hasta su muerte ocurrida en Madrid el 15 de julio de 1.789. Como no dejó descendencia, después de su muerte su título y los estados de su mujer se incorporaron a los de los Marqueses de Camarasa.

Eva Ferrer Casas

Asociación Cultural "Ricla y sus Raíces"

  

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Última modificación:24/02/2009