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Tradiciones que se van perdiendo Origen La costumbre de encender hogueras en señal de regocijo o circunstancias solemnes es antiquísima. Todos los festejos tenían carácter religioso y las hogueras solían coincidir con la celebración de algún misterio o alguna solemnidad. En Grecia en la fiesta subsiguiente a la vendimia se encendía una gran hoguera y se daba vino en abundancia a los asistentes y transeúntes. En fiestas instituidas entre los romanos se consumían grandes cantidades de antorchas en memoria de las que había gastado la diosa al ir en busca de su hija Proirpina y dispuso que en época de la siembra, cada una de las ciudades de Italia, dedicase un día de descanso, durante el cual se prendía fuego en la plaza pública a grandes montones de paja. En la hoguera dedicada a Palas era costumbre saltar tres veces, costumbre que pasó de la antigüedad pagana al mundo cristiano; en todas estas fiestas figuraban las hogueras como número de programa de festejo y esparcimiento. El cristianismo sucedió a prácticas paganas y conservó las prácticas del mismo que no contenían espíritu manifiestamente supersticioso y uno de ellos fue el de las hogueras. Entre las más célebres mencionar la de la víspera de San Pedro, que los clérigos de la Santa Capilla de París, encendían en el Patio del Palacio de la Cité. Con la aparición y uso de la pólvora las hogueras de San
Juan se sustituyeron en muchos casos por fuegos artificiales, sin embargo, las
antiguas costumbres se siguieron conservando durante muchos años. Datos sacados de la Enciclopedia Universal Ilustrada "Espasa Calpe" del año 1.925 Lo que conocemos en Ricla de nuestras hogueras La costumbre o tradición de hacer hogueras para festejar a Santos/as en nuestra comunidad es antiquísima, tanto que podría remontarse no sólo a años sino a siglos. De nuestros mayores hemos recogido noticias sobre las hogueras, desde los años 20 en adelante, hasta que un día casi sin darnos cuenta desaparecieron. En estas manifestaciones nos refieren que cada uno de estos Santos/as tenían su propia Cofradía que era la responsable en la víspera de su fiesta de hacer la hoguera, y al día siguiente -día de su festividad- se le agasajaba celebrando un misa solemne y procesión del Santo/a por las calles del pueblo. Las Cofradías eran las responsables de celebrar con mayor o menor esplendor sus fiestas, por todo esto, en el lugar elegido para hacer la hoguera se amontonaban grandes cantidades de leña a la que se prendía fuego justamente al anochecer de su víspera. No hay duda que en aquellos tiempos las hogueras eran uno de los acontecimientos más importantes que sucedían a lo largo del año, a ellas asistían gran cantidad de público que disfrutaba con estos actos populares, celebrándolo con el calor que irradiaban sus llamas, del espectáculo que daba aquellos aguerridos mozos cuando saltaban las hogueras, y la satisfacción de asar patatas en las brasas de la hoguera y luego comerlas; pero lo más importante era el compartir aquél espectáculo con vecinos y amigos. Sin duda lo más emocionante de esta celebración la protagonizaban los mozos cuando saltaban las hogueras de lado a lado a través de las llamas, no sin riesgo de algún percance, quemadura, etc. Este gesto honraba a los jóvenes que en señal de valor, demostraban su hombría actitud que las mozas valoraban muy positivamente. Una vez extinguida la llama y por tal acabada la fiesta, había señoras que en tiestos de metal o de barro se llevaban las brasas para calentar sus hogares. Los Santos y Santas que a lo largo de los tiempos se han venido venerando en Ricla y para los que se hacían hogueras fueron:
Sabemos que existieron más pero sus festividades dejaron de celebrarse con anterioridad a las que señalamos. Si los Santos/as más venerados con hogueras son los que acabamos de exponer, los lugares donde se hacían éstas, por lo general, fueron: El Arrabal, la plaza Taberna Vieja, la calle de la Hombría junto al arco de San Sebastián, la plaza de España, la plaza del Olmo -hoy plaza de la Farola- la Glorieta de Braulio Lausín y otros muchos lugares. Hagamos un poco de historia Lo que vamos a contar, nos ha sido narrado por personas que vivieron estos acontecimientos allá por los años de 1925-1930 en adelante.
Ángel Cobos Lizarraga. Presidente de la Asociación Cultural "Ricla y sus Raíces" |
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