| Del río Gríu al Jalón |
|
pones el palo que llevas |
| un gran monte por delante |
|
seré tu esposa y señora |
| le llaman El Agualí |
|
Sin pensárselo dos veces |
| porque es muy exhuberante |
|
mucha altura y vertical |
| Cuando en el Gríu baja agua |
|
el moro allí se subió |
| al cabo de ocho o diez días |
|
después de clavar el palo |
| transminaciones internas |
|
dio un mal paso y se cayó |
| hacia el Jalón las envía |
|
La pobre mora se fue |
| Hay una fuente preciosa |
|
consciente de su egoísmo |
| que le llaman de Juspeña |
|
y el pobre moro quedó |
| sale un agua muy fresquita |
|
por los siglos de los siglos |
| por debajo de las peñas |
|
Puede que esto sea historia |
| Y en la susodicha fuente |
|
puede que sea leyenda |
| esto hará más de mil años |
|
pero tenemos el palo |
| una joven mora guapa |
|
que es una buena prebenda |
| su ropa estaba lavando |
|
Hará cosa de treinta años |
| Se le acercó un gentil moro |
|
los de escuela de montaña |
| diciéndole algún requiebro |
|
llegaron a aqueste pueblo |
| llevaba un palo en la mano |
|
e hicieron sus escaladas |
| era un moro fuerte y tieso |
|
Dentro de sus escaladas |
| Allí estuvieron hablando |
|
tuvieron un objetivo |
| de sus cosas y de amores |
|
subir y arrancar el palo |
| y la mora le echó un reto |
|
que el moro había metido |
| todo con buenas razones |
|
Consiguieron arrancarlo |
| Mira buen moro le dijo |
|
lo dieron a una familia |
| si te subes allá arriba |
|
que hasta ahora lo han guardado |
| y allí en aquella hendidura |
|
|