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Del libro "Apuntes Históricos"

De las reliquias de Santa María Magdalena, patrona de la villa de Ricla.  Capilla de Santa María Magdalena 

 En el año 1.578, siendo Pontífice San Pío V, y rey de España D. Felipe II, hallábase la católica ciudad de Ruremunda -Países Bajos- sitiada por un ejército de herejes, luteranos, calvinistas, hugonotes y berengarios; veíanse en dicha ciudad los Templos del Señor, las Reliquias, entre las cuales se veneraba la de los Cabellos de Santa María Magdalena, y sus moradores amenazados de muerte, y de todos los estragos consiguientes á una guerra en extremo feroz, cuando un brillante batallón, compuesto de 700 católicos aragoneses, comandados por un valiente capitán D. Domingo Rasera, natural de La Almunia, corría á marchas forzadas á socorrer á los sitiados: cae sobre los sitiadores, y en el primer combate consigue sobre ellos la más completa victoria.

    Los habitantes de Ruremunda prodigan toda clase de obsequios á sus libertadores; les ofrecen valiosos dones, de los que halagan la codicia humana; pero el católico capitán sólo acepta algunas reliquias de santos para dar expansión á su religiosa piedad.

    Entre las reliquias que le presentaron, aceptó una madejita de cabellos de Santa María Magdalena, con extraordinario gozo, del convento de San Francisco de dicha ciudad (Tradiciones histórico-religiosas del Arzobispo de Zaragoza, pág. 194), por la inmensa dicha que habían tenido de estar entrelazados y en contacto íntimo con los sagrados pies de Nuestro Divino Salvador; y considerándose indigno depositario de ellos, los remitió con las precauciones necesarias, y el respeto que merecían a la Parroquia de La Almunia (Según testimonio auténtico expedido en Roma el año 1.569, que principia Jacobus Sabiniensis S.R.C.  cardinalis) para que recibieran el culto debido.

    Ignórase el motivo por el cual, la dicha santa reliquia quedó olvidada y sin culto en dicha villa: lo cierto es, que por espacio de un siglo, se ignoró qué había sido de tan insigne reliquia; hasta que un día fraguóse en la atmósfera una formidable tormenta que los relámpagos se sucedían sin intermisión, los truenos no cesaban de resonar horriblemente por los vecinos montes amenazando una completa desolación; y una exhalación desprendida de las negras nubes, va á dar precisamente al sitio donde se ocultaban los santos cabellos; se rompen los muros al estallido de un rayo, y dejan descubierto tan precioso tesoro. Tan sorprendente acontecimiento tuvo resonancia en Ricla y toda la comarca. Venerando Ricla a Santa María Magdalena por su principal patrona, solicitó de La Almunia una porcioncita de tan venerandos cabellos.

    D. Felipe Alberto Sánchez, natural de La Almunia y párroco de Ricla, queriendo satisfacer los piadosos deseos de sus feligreses, juntamente con el Capítulo y Ayuntamiento, dirigió una súplica al Prior y Justicias de La Almunia, para que cediesen una parte de los cabellos de la santa, que fué concedida.

    El Párroco, Capítulo y Ayuntamiento de la villa de Ricla, puestos de acuerdo en el Prior, Capítulo y Ayuntamiento de La Almunia, dispusieron una solemne procesión con asistencia de ambas villas y las Corporaciones eclesiásticas y civiles, trayendo en dicho acto el Capítulo de La Almunia el relicario: se reunieron en los confines de ambas villas; en cuyo acto el Prior de La Almunia, tomando parte de los cabellos de la santa, la entregó al vicario de Ricla, colocándose en otro relicario preparado al efecto que lleva grabada la fecha del año 1.674. Este notable acontecimiento tuvo lugar el segundo domingo de Octubre del año 1.674.

    Después regresaron procesionalmente a sus respectivas parroquias las dichas respetables corporaciones y fieles que las acompañaron.

    En memoria de tan fausto acontecimiento, la villa de Ricla hizo construir un pilar donde tuvo lugar la entrega de la santa reliquia, colocando una imagen de Santa María Magdalena, que todavía se conserva, restaurada el  año 1.899 por la piedad de D. Pedro José Vera Escuer.

    Con tal motivo, se formó en Ricla una numerosa Cofradía que dedicaba solemnes cultos á la Santa Patrona el segundo domingo de Octubre, que todavía los consagra, aunque no con las esplendidez y suntuosidad de antes, por haber quedado reducido el número de cofrades.

    El día 14 de Abril de 1.806, acordó dicha Corporación encargar a Joaquín Mesa, escultor de Zaragoza, la construcción de una urna para colocar el precioso relicario de una reliquia de dicha Santa, que por encargo de la Cofradía solicitó a Roma el Excmo. Sr. Arzobispo de Zaragoza.

    El día 21 de Agosto de 1.806 acordó la Corporación, que con motivo de haber llegado a Zaragoza dirigida de Roma al Sr. Arzobispo de Zaragoza la reliquia de Santa María Magdalena, se comisionara á mosen Manuel García, beneficiado de esta iglesia, para que pasara á dicha ciudad a recibir la reliquia, avisando oportunamente el día de su llegada a Ricla, para con tiempo suplicar al Reverendo Capítulo y Ayuntamiento, al fin de salir procesionalmente a recibir la santa reliquia: así mismo dispuso se proporcionaran doce docenas de voladores y abundante pólvora para solemnizar el recibimiento.

    Dicha reliquia consiste en un diente y otro fragmento de la Santa, cuya auténtica está depositada en el plinto ó basa del relicario, que se saca procesionalmente el segundo domingo de Octubre en la preciosa urna.

  

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Última modificación:24/02/2009