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Dentro del arte mudéjar, tan frecuente en Aragón, la torre de Ricla ofrece unas características más especiales, debido a ese espectacular combinado mixto que luce. La mitad inferior es de planta cuadrada, y la superior se estira señorial hacia el espacio con aires de extraordinariamente parecidos a la de Utebo, si bien la de Ricla la supera en esbeltez. La parte inferior de planta cuadrada, ofrece un bonito floreado de filigrana artística, seccionada en cuatro zonas distintas y arcos de medio punto, abundando las esquinillas y rombos. Se opera la transición en el contraste de sus dos cuerpos completamente distintos con unas graciosas torrecillas angulares que complementan y armonizan el cambio de línea, detalles que difuminan suavemente la diferencia en volumen del cuerpo de la obra en el sentido vertical. El cuerpo superior (octogonal), está dividido también en otros varios que se van cerrando en el chapitel con una elegancia que caracteriza el buen gusto de los alarifes de aquella época. Nota interesante del acierto de los constructores, es el que las torrecillas angulares repiten la disposición de la torre, o sea cuadradas en la parte baja y octogonal la superior, dándoles un aspecto de unas coquetonas miniaturas. Como datos curiosos merecen mencionarse los dos siguientes: Para la terminación y remate de la torre, el 2 de febrero de 1.578, la importante Cofradía de Ntra. Sra. de Media Villa de Ricla, donó cincuenta libras jaquesas equivalentes a 235,27 Ptas.. El chapitel actual costó veintidós mil reales de vellón, equivalentes a 5.500 Ptas., donados por SM. la reina Dª Isabel II.
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