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1900 a 1979
1900 a 1979 Actual Nuestros Maestros


Ntra Sra del Pilar
Instituto

 

    Finales del siglo XIXTestimonios orales y una fotografía de un grupo de niños publicada en el libro Recuerdos Gráficos de Ricla nos hace pensar si las escuelas en el siglo XIX pudieron estar ubicadas en la calle Arrabal, pero no existen más datos que lo confirmen ni que demuestren que ese lugar sólo fue el escenario de dicha fotografía.

   A principios del siglo XX estuvieron en la casa anexa a la iglesia, junto a los pies de la torre, que en su día fue sede de la Cofradía de la Virgen de la Media Villa y en la actualidad sede del movimiento Júnior.

   Al vender este inmueble pasaron a adecuar el edificio que hoy aloja al Ayuntamiento para instalar allí las nuevas escuelas. Las chicas estaban en la planta baja y los chicos en la de arriba. Existían dos puertas de entrada, una para la clase de las chicas y otra para subir a la de los chicos.

   También existía la llamada Escuela Dominical que era gratuita e impartida por las monjas, destinada a las mozas que iban a servir o a trabajar. Y la escuela nocturna en los meses de invierno para que pudieran ir los que trabajaban en el campo.

   El 21 de diciembre de 1926 la Inspección Provincial de Primera Enseñanza del Gobierno Civil de Zaragoza se dirige al Ayuntamiento de Ricla para comunicarle que ha tenido conocimiento de que la Escuela Graduada de niños de la localidad carece de local para uno de los grados asignados a la misma y de que no cumple la normativa vigente. Obliga al Ayuntamiento a cumplir la normativa del 7-7-1925 debiendo habilitar un local que reúna las condiciones de higiene y capacidad donde instalar dicho grado.

   Ante esta situación deciden construir unas nuevas -el edificio de la actual Casa de Cultura-. Según nos cuenta Trinidad Navarro Ayarza de 96 años de edad, el 27 de abril de 1927 siendo alcalde Nicolás Mosteo Romeo se colocó la primera piedra de las nuevas escuelas. El maestro albañil fue Cristóbal Onde y los albañiles, Valentín Díez y José Mª Lahuerta Alquezas. En la obra trabajaron llevando agua Trinidad Navarro Ayarza y Joaquina Estage Gil.

  Grupo de niñas en la puerta de las escuelas. 1923   La inauguración de la nueva Escuela Nacional Graduada fue en septiembre del mismo año. En el curso 1927-28 había 26 niños entre 6 y 11 años censados pero no matriculados. En esas fechas se hace una nueva reforma en el edificio que hasta entonces había albergado las  escuelas, suprimiendo una de las dos puertas y reformando el interior pues iba a albergar el Ayuntamiento y el Juzgado.

   El nuevo edificio de las escuelas vino a ocupar el solar de unas casas que fueron derribadas. En la planta baja estaban las niñas. Tenía dos puertas una para cada clase, 1er grado (de 6 a 10 años) y 2º grado (de 10 a 13 años). El número de niñas matriculadas era muy escaso pues la mayoría iba al colegio de las monjas.

   En la planta de arriba estaban los niños en tres aulas. El recreo estaba vallado y era únicamente par los niños -el actual parque de la Autonomía Aragonesa-. Las chicas al no disponer de un espacio propio jugaban en la plaza de la iglesia o en las calles próximas.

   Otra muestra de falta de espacio era que las niñas al no disponer de servicios para ellas tenían que usar los de las casas de las vecinas.

   Al comienzo del curso escolar en septiembre, todos los años se planteaba un grave problema, como las fiestas patronales eran a principios de septiembre y utilizaban el patio de recreo como corral de las vacas, cuando comenzaba el curso las condiciones higiénicas eran deplorables por los restos y las suciedad que originaban las vacas.

   A la escuela se entraba a los seis años. Aurora García nos cuenta que los niños/as nacidos en 1929 durante el primer semestre, entraban a la escuela al comenzar el curso 1935-36 mientras que los nacidos en el segundo semestre lo hacían en enero del 36. No todos los que entraban habían ido a párvulos de manera que en la escuela tenían que empezar desde cero.

   Durante la Guerra Civil Española las chicas tuvieron las clases en el salón de la planta baja del Casino. El motivo fue que un destacamento de tropas había llegado al pueblo y los soldados ocuparon las escuelas.

   Los días de clase eran de lunes a sábado inclusive y el jueves por la tarde fiesta. Como libro de texto tenían una enciclopedia (una vez que se pasaba la cartilla y el catón). Por las tardes las chicas hacían labores. El paso a segundo grado unas veces lo hacían las que estaban muy preparadas y otras las que eran mayores aunque fueran más  retrasadas. Maestras de esa época fueron Dª Carmen Llompar que estuvo desde 03-09-1938 al 31-12-1943 y sus compañeras Pilar Abad y Celia Villarroya.

   Los juegos a los que principalmente jugaban en el recreo eran marro, la comba, la pelota, las tabas, los pitones, a vacas..

   Se celebraban el Día del Libro el 23 de abril y el Día de la canción el 1 de abril, los sábados se rezaba el rosario.D. Buenaventura y D. Ismael con  los niños en procesión

   Posteriormente y hasta 1.972 pasaron a denominarse Escuelas Unitarias y la enseñanza a los niños y a las niñas seguía siendo diferenciada.

   La distribución por aulas era similar a la anterior. Las niñas en la planta baja, en un aula, 1º, 2º 3º y 4º y en la otra 5º, 6º, 7º y 8º. Los niñas en la planta alta, en un aula 1º y 2º, en otra 3º y 4º y en la otra 5º, 6º, 7º y 8º. En esta última aula había pocos alumnos porque se iban al Instituto.

   En total, el número de chicos/as matriculados oscilaba entre los 310-320 y había 3 Maestros y 2 Maestras para impartir enseñanza a todos ellos.

   En la hora del recreo, si se jugaba al fútbol, existía un grave inconveniente: el tener que ir a buscar el balón hasta el río dado que al caer el balón a la calle y ser ésta en cuesta abajo pronunciada, el balón tomaba velocidad y no había forma de cogerlo hasta que no llegaba al río.

   Otro de los juegos favoritos de los chicos en la hora del recreo era escalar por la sirga metálica del pararrayos instalado en la torre de la iglesia. El peligro era inmenso pero la inconsciencia era mayor que el peligro.

   Como curiosidad, a la entrada y salida de las clases, la pipera iba a la puerta del colegio a vender pipas y chucherías a los chicos y chicas.

   La enseñanza estaba fuertemente marcada por un permanente carácter religioso. Se celebraban muchas festividades: en mayo las flores, los viacrucis del viernes en Cuaresma, se rezaba todos los días a la entrada y salida del colegio.

   El 28 de junio de 1971 D. Manuel Canela Lausín en nombre del Ayuntamiento y de la Junta Municipal de Enseñanza Primaria, solicita al señor director General de Formación Profesional y Extensión Educativa la creación de dos secciones para niñas y una para niños para poder completar la prestación de la enseñanza primaria a todos los niños entre 6 y 14 años de edad y compensar el cierre de esas tres secciones en el Colegio Nuestra Señora del Pilar de la Comunidad  de Hermanas de San Vicente de Pául. La Corporación propone ceder dos locales en la propia Casa Consistorial y el otro en el edificio del grupo escolar. También ofrece la cesión de terrenos y aportación de ayuda económica para nuevas construcciones si fuera aconsejable su creación permanente.

   La totalidad de las niñas que hasta ese momento habían asistido al mencionado colegio  -ciento seis niñas- pasa a engrosar la matrícula de la escuela, lo que genera falta de espacio material en las clases por tan elevado número de alumnos y la imposibilidad de una formación y enseñanza como la exigida por la ley de la E.G.B. Así quedaría constituida por 8 unidades, 4 de niños y 4 de niñas.

   En 1972 las Escuelas Unitarias se convirtieron en Agrupación Escolar Mixta, lo que suponía que se dotaba al centro de más profesores pasando de 5 a 8 profesores.

   El 2 de marzo de 1972 el entonces alcalde D. Manuel Canela Lausín solicitó al Delegado Provincial de Educación y Ciencia la construcción de un nuevo edificio escolar debido a la escasez de espacio y a las malas condiciones higiénico-sanitarias en que se encontraba el antiguo edificio.

   Hasta el 10 de octubre de 1974 el Colegio carecía de nombre, en esa fecha en sesión plenaria extraordinaria del Ayuntamiento siendo alcalde D. Cesar Aznar del Río se decide denominarlo Grupo Escolar Mixto Maestro Monreal, en homenaje al célebre compositor natural de Ricla, fallecido el 30 de septiembre de ese mismo año.

   En 1978 la Delegación Provincial del Ministerio concede la construcción del nuevo Colegio. Las clases se impartieron en este edificio hasta el 21 de diciembre de 1979.

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Última modificación:22/07/2007